Nos bastaron 114 años para comprometer el futuro de Torreón

Por Alejandro Buendía

Nos bastaron 114 años para comprometer el futuro y la viabilidad de Torreón. En ese tiempo sobreexplotamos el acuífero principal que alimenta a más de nueve municipios laguneros. Deforestamos y arrasamos con la flora endémica que adornaba el lugar. Llenamos de concreto las calles, las avenidas y los espacios públicos. Instalamos empresas maquiladoras, agrícolas, mineras e industriales que precarizaron los salarios, sobreexplotaron a las personas y chuparon los recursos del medio ambiente.

En 114 años Torreón está comprometido. Su futuro no se ve claro, ya no tiene agua, forma parte de las zonas metropolitanas con peores sueldos, la violencia de género es un problema grave que no se ha solucionado, el calor es cada vez más brutal y las personas que no tienen el privilegio de trasladarse en auto viven un calvario cada vez que se mueven de un lugar a otro.

Torreón duele, duele hasta el tejido más escondido del cuerpo. Hay ciudades mexicanas que tienen más de 500 años y continúan en pie, con sus problemas y sus retos, pero han sobrevivido a través del tiempo, sin embargo, aquí, la situación es tan grave, que se están buscando alternativas para traer agua de otro lado, que los talentos jóvenes migran porque la oferta laboral es precaria y mal pagada, que las mujeres migran porque la brecha salarial de género en el estado y la ciudad es la más alta del país.

En dado caso, podríamos felicitar a Torreón y a su gente porque ha resistido. Las autoridades, por una parte, han demostrado una y otra vez su incompetencia. La alternancia entre partidos no es una muestra de la pluralidad política de la ciudadanía, sino más bien de que nadie ha convencido, de que todos y todas, sin importar su color, han tenido paupérrimos resultados.

A la gente que trabaja todo el día en la maquila, en el sector servicios, en la oficina, en labores domésticas, en oficios, en la construcción; felicidades porque han resistido y sobrevivido el calvario que significa vivir en Torreón.

Como ciudadanía nos toca defender a la ciudad, hacerla nuestra, no permitir que llegue cualquier hijo de vecino a implementar ocurrencias. Merecemos empleos mejor pagados, más inversión pública, movilidad digna, más áreas verdes. Necesitamos una ciudad viva, amigable e inteligente.

Resiste, Torreón, porque no sabemos cuántos años pasarán hasta que exista voluntad política para iniciar tu rescate.

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Estamos en tiempo…todavía; construir ciudadanía es empoderarla

Por Miguel Ángel Ordaz

Por allá en la década de los 70 del siglo pasado, en el ambiente político era común la expresión de que el presidente de la república, a sugerencia del secretario encargado del despacho – educación, hacienda, agricultura, etc.- de los distintos asuntos del gobierno nombraba al Oficial Mayor (máxima autoridad administrativa) “para que le cuidara su dinero”; esta persona era de toda su confianza. La sugerencia era sugerida, claro. De esta manera se ha manejado el presupuesto, por ello el sentido patrimonial que los servidores públicos –presidente, gobernador, alcalde, titulares de órganos autónomos, comisiones, fideicomisos y demás- tienen como referente para atender su trabajo. Dejarlos hacer invita al abuso.

A la hora de gastárselo poco ha importado que se haya elaborado un plan (por obligación) y se tengan los tiempos para gastarlo; sin embargo a fuerza de la costumbre se ha considerado normal que se atienda menos a los programas establecidos y más a las decisiones y caprichos de la autoridad, aun en circunstancias tan extraordinarias como las que estamos viviendo y que nos deben obligar a reflexionar sobre pertinencias de planes y programas, acciones y decisiones, estructuras administrativas y funciones, funcionarios y perfiles que por lo regular siguen el patrón de atender los problemas sin determinar sus causas.

Por lo extraordinario de la situación precisamente, es necesario revisar lo que la costumbre en el quehacer público ha mantenido como prácticas normales; debemos saber si las áreas de la administración pública ameritan cambios – funciones y tareas, actualización de conocimientos y adaptación de estructuras operativas, leyes y reglamentos congruentes con la realidad, las prácticas de atender a la formalidad para cumplir invitación e integración a miembros de la sociedad a participar en consejos y comisiones sin que sea efectiva esta participación, entre otras cosas más- porque querer resolver los problemas sin definirlos a partir de las causas es mantener la práctica de administrarlos.

En este escenario el reto es para todos, gobierno y sociedad; aquel debe demostrar su capacidad de inclusión y romper con el paradigma de un solo hombre; esta, debe trascender en el escenario de la democracia más allá del voto y hacer valer su capacidad y derechos como actor corresponsable en el diseño, elaboración, ejecución y medición de políticas públicas. No podemos perder de vista que el gobierno se crea para resolver problemas, y en esta situación de apremio, urgencias y recursos escasos, la racionalidad es fundamental; amable lector, en PC 29 hemos andado el camino de la construcción de ciudadanía, proceso que parte de la convicción de que los cambios deben beneficiar a la comunidad que es la que otorga el mandato para crear gobierno; acércate para que conozcas lo que se ha hecho, involúcrate para que seas actor de cambio; conocer al gobierno es el inicio. Estamos a tiempo. Iniciemos la revisión de normas y estructuras.

 En el Cajón.

Ya va para cuatro años que se le requirió al gobierno de Torreón que diera a conocer a la comunidad en qué condiciones había recibido la administración pública ; no hubo respuesta; ahora planteamos al gobierno de la ciudad que fue electo para el período 2022 – 2024, no solo que haga pública la recepción, sino que también haga un diagnóstico de la situación del municipio y convoque a la comunidad a participar en el debate, discusión y propuestas para el futuro; no debemos admitir más el gobierno de un solo hombre; la realidad es terca y pone todo en su lugar. Los hechos no dejan de existir solo porque se ignoren.  

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Entre los informes y la realidad

Por Patricia Vargas Bryan

A propósito del Tercer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, del que seguramente iremos conociendo los datos inexactos que presentó, y también desestimando los logros reales que ha alcanzado su administración federal, me pregunto si la ciudadanía percibe, más allá de las opiniones en medios e ideologías partidistas, cambios significativos en su forma de vida a partir de la llegada de AMLO al poder en México.

El segmento de la población que ha sido beneficiaria de programas sociales, becas, monederos, etc., seguramente percibe un beneficio; sin embargo, si han sido beneficiarios de programas en otras administraciones federales, tal vez no perciban precisamente un cambio. Lo que quisiera señalar es que, en mi opinión personal, los cambios que puede generar un gobierno federal en la vida cotidiana de las personas pueden pasar desapercibidos, a menos de que se trate de crisis pronunciadas que afecten directamente la capacidad adquisitiva, aumenten los créditos o haya un cierre masivo de fuentes de trabajo como ya hemos vivido en otros tiempos.

En cambio, las atribuciones de gobiernos municipales quedan más a la vista de cualquier ciudadano desde que se levanta de su cama hasta que regresa a casa de su trabajo, cuando sale a divertirse, a hacer compras, a ejercitarse, etc. Los municipios están en cargados de los servicios básicos más fundamentales para la vida cotidiana de las personas: el abastecimiento de agua, algunas regulaciones del transporte público, la seguridad pública, el drenaje, la pavimentación, las condiciones de higiene y arboleado en espacios públicos, etc.

Para hacer una evaluación de las administraciones municipales, estatales y federal, necesitamos también de ciudadanía que comprenda cuáles son las obligaciones de cada nivel de gobierno. Y siendo que próximamente concluirá el gobierno de Jorge Zermeño en Torreón, quisiera lanzar preguntas concretas de cómo ha percibido la población el desempeño de esta administración:

¿Han mejorado las condiciones de alumbrado, pavimento, parques y jardines, recolección de basura y limpieza, abasto de agua potable, drenaje pluvial, banquetas transitables para peatones, etc.?

En otros servicios que también ofrece el municipio, ¿se ha percibido una mayor oferta cultural, apoyo a los artistas o mejoramiento de espacios culturales?, ¿las mujeres del municipio se sienten más seguras, empoderadas o autosuficientes a partir de los servicios que ha ofrecido el municipio?, ¿la niñez, adultos mayores y personas con discapacidad perciben una mejora en los servicios que ofrece el DIF a esta población vulnerable?, ¿el municipio ha promovido y apoyado decididamente a los niños y jóvenes que practican deportes en las colonias, barrios y/o centros deportivos municipales?, ¿la ciudad se ha preparado para atraer más inversiones o el gobierno hizo gestiones para mejorar las condiciones de los trabajadores?

Hablando de la administración hacia adentro, ¿se han resuelto los problemas que enfrentan sus trabajadores de pensiones o condiciones de contratación?, ¿se lograron ahorros en la operación de las direcciones en las que hasta el 80% de sus presupuestos se destinan en sueldos y gasto corriente?, ¿se detectaron, investigaron y sancionaron actos de corrupción por medio de los órganos internos de control de las instituciones municipales?, ¿(o van a informar que la administración de ellos también ha sido inmaculada a ese respecto)?

En fin, que estaremos atentos a todos los informes, pero como organismo de la sociedad civil, sobretodo estaremos atentos a la realidad y a lo que la ciudadanía percibe y padece cada día por la falta de acción de sus autoridades.

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La Comarca hostil que debe renovarse

Por Alejandro Buendía

La Comarca Lagunera, por su diseño y sus carencias, es hostil para la ciudadanía.

Sus banquetas angostas (a excepción del centro), la falta de agua potable en todas las colonias, los tandeos, la rapiña, los bajos salarios, el pavimento quebrado, las pocas áreas verdes.

Hasta la fecha, no ha habido ningún gobierno que administre y diseñe proyectos con perspectiva metropolitana. La voluntad política por mejorar las condiciones de vida de las y los laguneros no existe.

Pero, entonces, ¿qué hacer para sí poder vivir mejor en la región?

Desde algunos años y hasta la fecha, las organizaciones de la sociedad civil han ido tomando fuerza en la región. El empuje de ciudadanía, así como el diseño de proyectos y campañas de socialización, es un buen comienzo para poner el dedo sobre la llaga, ofrecer alternativas y presionar a las autoridades.

Tenemos que pugnar por una zona metropolitana libre, en donde se pueda transitar de un estado a otro, a prácticamente cualquier hora del día, sin mayor problema. Necesitamos una región incluyente, que abrace a todos, que ofrezca las mismas condiciones para emprender o para trabajar como asalariado. Necesitamos una región que tenga agua en todos los rincones, que regule el extractivismo y pondere el derecho humano al acceso al líquido.

Todos estos temas, así como la lucha contra la corrupción y la promoción de la fiscalización y rendición de cuentas, los tocan organizaciones hermanas que, desde sus trincheras y con pocos recursos, tratan de incidir de manera positiva.

Depender de lo que haga o digan los gobiernos municipales, estatales y federales recae en un acto de fe que casi nunca provoca el milagro.

Desde el trabajo, la coordinación, los acuerdos y el esfuerzo, de alguna manera, se podrá comenzar a incidir de manera positiva.

En la Comarca Lagunera tenemos muchos retos y será, sólo a través de la ciudadanía, que esta tierra deje de ser un lugar hostil para vivir.

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La navaja de Ockham en la historia de la conquista

Por Luis Alberto Vázquez

“Todo debe ser lo más simple posible pero no más simplificado”
Albert Einstein

El fraile franciscano, Guillermo de Ockham (1280 -1349) especuló: «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable». Es decir, cuando dos teorías con idénticas circunstancias llegan a las mismas consecuencias, la más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. Esta teoría es conocida como “La navaja de Ockham”, un principio de parsimonia; metodológico y filosófico, el cual no se considera irrefutable y menos un resultado científico.

Opiniones encontradas afirman que «La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera»; en múltiples ocasiones, la opción compleja puede ser la correcta. Además, deben considerarse las evidencias que apoyen la teoría. Así pues, una tesis más simple, pero con menor evidencia no debería ser preferida a una más compleja, pero con mayor prueba matemática o lógica.

La denominación de “navaja de Ockham” surge porque se decía que este monje «afeitaba las barbas de Platón», ya que al aplicarla se obtenía una notable simplicidad ontológica, por contraposición a la filosofía platónica quien llenaba su ontología de entidades imaginarias como su mundo de las ideas. Esta especulación ha encontrado multitud de oposiciones, la consideraron demasiado extrema o imprudente y no aceptan que la máxima simplicidad sea lo auténticamente verdadero.

Hace una semana se celebró el 500 aniversario de la caída de Tenochtitlán y nuevamente surgieron las pasiones, generalmente entre quienes no profundizan en la historia de México y con “indolencia” y hasta “ocurrencias” utilizan el principio antes enunciado, creen y luego pregonan hechos falseados, adulterados e incluso intencionalmente exagerados para incidir en la mente de aquellos que, dogmatizados ciegamente, aplauden lo que prefieren sin analizar; vayamos a casos precisos:

=Cortes quemó o hundió sus naves antes de partir a la conquista del imperio Mexica= (1519). Fantasía cachaza que muchos se tragan y repiten. Recordemos que dos años después, cuando preparó el gran asalto a Tenochtitlán, construyó varios bergantines con piezas de aquellos navíos en los que llegó de Cuba. ¿Qué metal era aquel que soportó las altas temperaturas del fuego sin fundirse, o al menos deformarse? Y si más bien los hundió, ¿Qué buzos sacaron de las profundidades esas pesadas trizas? La realidad la narra el propio Cortés en su tercera Carta de Relación al Rey: “Encalló y embaró” las naves. Inteligentemente no las destruyó, no sabía si tendría que salir huyendo y…

=20 mil prisioneros sacrificados en un solo día en el Templo Mayor=, narra Bernal Díaz del Catillo en su preciosa obra “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España”; esa bufonada sirvió a los conquistadores para justificar matanzas de indígenas y a misioneros para implantar la nueva religión; hoy auténticos malinchistas la siguen repitiendo para justificar la conquista. Análisis matemático: Un día común tiene 86,400 segundos; si dividimos 20,000 entre ellos nos da: 4.32 segundos… tiempo que tardaban los sacerdotes en sacrificar a cada prisionero (¿?)

=Los indígenas mesoamericanos eran salvajes y bárbaros=: el mismo Díaz del Castillo en esa obra describe las “Maravillas de la Gran Tenochtitlán” que asombraron a todos por su grandiosidad y decían que en el viejo continente no había nada con que compararlas; menos igualar la riqueza, la gran diversidad de productos, la monumentalidad de los edificios y su planificación arquitectónica:
“…Y de que vimos cosas tan admirables no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, …y aquella calzada tan derecha y por nivel cómo iba México, nos quedamos admirados y decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro Amadís”. “Por las grandes torres y edificios que tenían dentro del agua y todos de cal y canto y aún algunos de nuestros soldados decían que si aquello que veían si era entre sueños y no es de maravillar que yo escriba aquí de esta manera, porque hay mucho que ponderar en ello. No sé cómo lo cuento, ver cosas nunca oídas, ni aún soñadas como veíamos…”.

Exactamente lo mismo narra Cortés en sus cinco cartas de relación al Rey Carlos I de España: «…tan grande como Sevilla o Córdoba, sus edificios, gentes, costumbres, ritos y el sorprendente mercado de Tlatelolco». (segunda carta)

=Los conquistadores salvaron a los pueblos subyugados de los tributos que pagan a los mexicas=, pregunta: ¿Qué fueron las encomiendas, el quinto real y el diezmo eclesiástico?

La navaja de Ockham no significa renunciar a la crítica, pero puede dar la razón al sabio griego Cleóbulos: “Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes”.

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