Las corrupciones, sus formas y efectos

Por Patricia Vargas Bryan

No es gratuito que el actual presidente de México haya posicionado tan eficazmente la bandera anti-corrupción durante todos los años de sus aspiraciones para llegar finalmente a esa silla en el 2018. En México sabemos que la corrupción trastoca todos los quehaceres de las instituciones públicas, y que permea también a una gran parte de las empresas privadas, dispuestas a coludirse con gobiernos locales y federal para obtener contratos y/o privilegios. 

Esta semana en nuestro país fuimos testigos de esa cara siniestra de la corrupción que cobra vidas humanas, en vivo y en directo. La Línea 12 del Metro de la Ciudad de México nació y se construyó a la sombra de numerosas irregularidades, retrasos, acusaciones de corrupción también en la licitación de contratos para construir las obras. 

El desplome de los vagones del metro que ha cobrado hasta ahora la vida de al menos 25 personas, entre ellas menores de edad, nos recuerda también al gobierno de Veracruz que horrorizó al país entero cuando fueron capaces de suministrar agua destilada en lugar de medicamento contra el cáncer a niños y niñas de esa entidad que eran atendidos en instituciones de salud públicas. En Torreón, el famoso Distribuidor Vial Revolución que fue señalado por especialistas desde que fue entregada la obra al gobierno de Enrique Martínez y Martínez, también cobró la vida de un joven copiloto del trailer que cayó por la estructura mal diseñada del paso elevado en el 2004.

Pero la corrupción se construye, se evidencia y se padece de muchas maneras. Nos conviene, para combatirla significativamente, hablar de muchas corrupciones, de sus formas, elementos, consecuencias y efectos, para enfrentarle de manera sistemática y empezar a desmantelar sus redes.

Muchos dicen que la primera forma de corrupción es postularse a cargos, u ocupar puestos para los que los funcionarios no están capacitados. En Torreón nos queda claro, en estas campañas electorales, que ningún candidato de los partidos tradicionales se ha esforzado por demostrar que tenga capacidad para gobernar, o siquiera para entender los problemas de la ciudad de la que pretenden ser alcaldes. 

Además, se ha sumado a la contienda, tras una argucia electoral que a todas luces parece fraudulenta, el padre de Luis Fernando Salazar Fernández, un político que ocupó cargos de gran responsabilidad cuando militaba en el PAN, y ahora aparece arropado por un Morena estatal que poco o nada coincide con la ideología del partido, si es que todavía pudiéramos encontrarle pies y cabeza a ese partido que supuestamente era de izquierda.

Luis Fernando aparece en sus redes sociales personales haciendo campaña en colonias de la ciudad, mientras su padre obtiene su registro ante el IEC, y morenistas militantes impugnan esa candidatura. El circo ya es un verdadero insulto a cualquier valor democrático que pretenda defender Morena en Torreón, Luis Fernando hijo, o su padre, abogado reconocido por su afinidad a ideas de ultra derecha. 

Para mí, no hay distancia ni diferencia alguna entre los que roban y los que roban poquito. Quienes mienten u omiten, para mí también caen en lo mismo. Defraudadores y cómplices son dos caras también de la misma moneda. Tan responsables las constructoras de la Línea 12 del Metro, como quienes otorgaron esos contratos, quienes siguen gobernando y no le dieron mantenimiento, y se llevaron a sus casas y partidos grandes tajadas a costa de la vida de las víctimas de esta semana. 

¿Qué garantía de honestidad y democracia puede ofrecernos como alcalde un candidato que estuvo dispuesto a cometer un fraude, que si no es legal al menos debe ser moralmente, si llegara a ocupar ese puesto?

Si la corrupción seguirá siendo el discurso que genere altos raitings en campañas, cobremos más cara la factura de bañarse en esos caldos de pureza. Exijamos al presidente Andrés Manuel que se comprometa con un combate a la corrupción organizado y sistemático, porque está claro que no podemos confiar en la escoba que decía que barrería de arriba para abajo. A los candidatos que quieren ser alcaldes en Torreón, exijamos cuentas de sus gestiones anteriores como funcionarios… ¿Qué hizo, concretamente, Marcelo Torres como presidente del Congreso de Coahuila para devolverle a los coahuilenses lo robado por los gobiernos moreiristas? ¿Cómo se prestó Román Cepeda a llevar las decisiones en materia de salud de La Laguna durante la pandemia, siendo Secretario de Trabajo, es decir, de nuevo ocupando un encargo para el que claramente no estaba capacitado?

Desde PC29 seguimos apostando por el trabajo colegiado, la construcción de ciudadanía, el fortalecimiento y reconstrucción de los sistemas locales y nacional anticorrupción. Que las designaciones sean procesos abiertos, auditables y verdaderamente ciudadanos. Sólo desde esa perspectiva podremos ir sumando legitimidad a los gobiernos, y restando poder a los autoritarios.

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Crisis partidista y candidaturas espectaculares

Por Patricia Vargas Bryan

La crisis es tal en los partidos que se disputan el poder político en México, que las candidaturas para este proceso electoral 2021 ya se encuentran a la venta en el mercado de la farándula. No se trata de una nueva estrategia, sino de una treta que ha funcionado en repetidas ocasiones, y no sólo en México, sino en todo el mundo. En el 2018 partidos de todos los colores postularon a cantantes, actrices y actores, exfutbolistas, conductores de TV, modelos y boxeadores para contender por diputaciones locales y federales.

Nuestra Constitución establece el derecho de todos los ciudadanos mexicanos a votar y ser votados en su artículo 35. Sin embargo, no son pocas las voces que han propuesto que se reformen los requisitos para ser candidatos en un país que está harto de ver que quienes están a cargo de tomar decisiones por todos frecuentemente no conocen ni las atribuciones de sus cargos, mucho menos el contenido de las leyes que protestan cumplir y proponen reformar en los congresos.

El pasado martes, se anunció que nada menos que Paquita La Del Barrio (Francisca Viveros) se registró como precandidata a diputada en Veracruz, por Movimiento Ciudadano. El mismo partido que alberga a personajes como Samuel García en Nuevo León y que nos ofreció las bufonadas de Ángel Manuel Gutiérrez Izquierdo en las pasadas elecciones para diputados locales en Torreón.

En la rueda de prensa donde Paquita anunció su precandidatura está guardada para argumentos presentes y futuros de esta discusión, una declaración brutalmente honesta y francamente cínica e inolvidable: “No sé a qué vengo aquí… Yo sólo sé que hay personas atrás de mí que son las que me van a enseñar a cómo manejar este asunto”.

Ahí está el meollo del problema: no se trata de poner a todas las celebridades en la misma canasta de deshonestidad, ignorancia o incongruencia, sino de señalar la necesidad de los partidos de recurrir a estas figuras mediáticas para salvar sus registros, ocupar curules o controlar municipios y estados. No me cabe la menor duda de que en todos los partidos existan perfiles de militantes con amplia trayectoria política, con capacidad e integridad, con experiencia de trabajo y servicio; sin embargo, lo que sí es evidente, es que esos cuadros que ellos mismos preparan durante años, deberían sentirse los más defraudados cuando las cúpulas optan por candidatear personajes sin la menor idea del oficio y ejercicio de la función pública.

Otro síntoma de esta crisis o ceguera partidista será protagonista de las elecciones para alcalde en la ciudad de Torreón. El PAN parece que sólo lo integran cuatro o cinco personajes en el estado, tan desgastados como desacreditados por la propia ciudadanía. El PRI en Coahuila conoce tan bien nuestras dinámicas electorales que lleva al menos toda la pandemia preparando a su Secretario del Trabajo y placeándolo en Torreón. Y en Morena, todo parece indicar que su discurso anti-neoliberal y ataques contra PRIANISTAS se disuelve en Coahuila como en todo México cuando reciben con los brazos abiertos a un cuadro claramente identificado con el PAN que ha tenido el suficiente arrastre para contender en la boleta disfrazado ahora de pejista.

Para todas las propuestas partidistas, por más increíbles que parezcan, existe un antídoto infalible: la participación ciudadana antes, durante y después de todos los comicios. Antes, participemos en las discusiones de lo público, aprovechando que ahora las redes sociales permiten que nuestros mensajes lleguen directamente a las y los involucrados. Durante, vayamos a las urnas y expresemos de manera contundente que no queremos ser representados por corruptos ni payasos. Después, exijamos que los electos cumplan sus promesas de campaña, hagamos marca personal de cada declaración, obra o proyecto que pongan en marcha a nombre de todos los ciudadanos, simpatizantes u opositores, anteponiendo el bien de toda la ciudadanía a sus intereses de partido o personales.

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