La imagen por encima del desastre

Patricia Vargas Bryan

Ya llevamos ocho meses de pandemia en Coahuila (recordemos que el primer caso positivo se confirmó justamente en Torreón) y es fecha que no hemos recibido cuentas claras de parte del estado en cuanto a sus gastos y estrategias para hacer frente a esta crisis de salud y economía que ya afecta a cientos de familias en la entidad.

Lo que sí vemos es al gobernador Riquelme, su fotografía, spots, y declaraciones por todos lados. Y justamente antes de las pasadas elecciones para renovar al Congreso del Estado, su figura fue mucho más visible y esto se refleja en el gasto: casi 416 millones de pesos en publicidad y comunicación social en los primeros nueve meses del año. Según el presupuesto 2020, al gobernador le quedarían solamente 79 millones para dosificar en los meses restantes del año.

Mientras la pandemia tuvo espacio para crecer en la entidad, porque aún había camas disponibles en los hospitales, los subcomités regionales se convirtieron en aparadores políticos del gabinete del gobernador por toda la geografía del estado. No asombra, entonces, que recientes encuestas tomen ya en cuenta a Román Alberto Cepeda, secretario del trabajo, como posible candidato a la alcaldía de Torreón. Antes del día de los comicios, la consigna parecía contener la alarma y permitir la apertura de todos los sectores económicos que representaban prebendas para el partido, en supuesto beneficio de la economía pero sin argumentos científicos sanitarios que lo respaldaran.

A nivel nacional, la figura más relevante alrededor del tema de la pandemia ha sido el Dr. Hugo López Gatell, médico epidemiólogo que ha desgastado su perfil como especialista por tomar posturas políticas respecto a ciertas decisiones.  En Coahuila, por todo el estado se conoce el rostro de Román Alberto, y rara vez escuchamos siquiera una declaración del encargado de la salud de los coahuilenses, el Dr. Roberto Bernal Gómez.

De hecho, en las reuniones del Subcomité, el vocero oficial es el propio gobernador y no sabemos de la integración de comités o grupos de expertos para la toma de decisiones sanitarias.

Pertenecer y protagonizar la Alianza Federalista con el fin de reclamar más recursos federales para el estado, ha sido otra vitrina para promover la imagen del que seguramente aspirará a la presidencia del país por su partido. Sin embargo, el exceso en sus gastos publicitarios ha permitido que los diputados federales de Morena cuenten con un argumento de descalificación casi inmediato, que a los ojos de la ciudadanía parece contundente: si el gobernador de Coahuila necesita más dinero para el desarrollo del estado, que corte primero su gasto más innecesario.

No olvidemos que la rendición de cuentas es una obligación de todos los niveles de gobierno. En medio de una catástrofe como la que estamos viviendo, las autoridades estatales que han estado en la mira por tejer redes de corrupción y endeudarnos, están especialmente obligados a informar no sólo en pesos y centavos, sino en razones y explicaciones más allá de toda duda razonable sobre las decisiones que se toman a diario, y nos afectan a todos los ciudadanos.

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La juventud como agente de cambio en las próximas elecciones

Texto por Emmanuel Romo Dávila

El próximo domingo 18 de octubre tenemos elecciones para diputados locales en el estado de Coahuila, es de suma importancia debido a que estos son los competentes para crear y modificar las leyes del estado.

Es nuestra responsabilidad y deber como ciudadanos la participación democrática mediante el voto para hacer la diferencia, debido a que anteriores elecciones de diputaciones locales se han consumado con 40% de participación del padrón electoral, lo que significa que 4 de cada 10 coahuilenses son las que han elegido a nuestros representantes en el congreso del estado.

Es por esto la importancia de involucrarnos en conocer los perfiles de los candidatos, sus propuestas e iniciativas para exigirles resultados y rendición de cuentas con base a sus posibilidades al ejercer sus funciones como legisladores.

A través del tiempo los jóvenes hemos sido ajenos a la participación en la política a causa de desconfianza y una escasa o nula inclusión dentro de las propuestas que han promovido políticos en administraciones y legislaturas anteriores, sin embargo está en nosotros exigir nuestro lugar para que sean escuchadas nuestras voces y exigencias. Es momento de los jóvenes, momento de ser protagonistas en estas elecciones y hacer notar nuestra participación democracia mediante el voto.

Los jóvenes somos un factor decisivo en las elecciones al representar una cuarta parte de la población del estado de Coahuila, dejemos de lado a apatía y el desinterés en la participación política, está en nuestras manos tomar acciones para el progreso en pro de nuestro estado y de México.

Serán unas elecciones en medio de una contingencia sanitaria que atravesamos por Covid 19, sin embargo será seguro acudir al día de las elecciones ya que el INE (Instituto Nacional Electoral) estableció medidas de protección de salud en las casillas para evitar propagación de contagios, el protocolo puede ser consultado en la página oficial del INE para acudir a votar mayormente preparados en la dinámica de operación de las casillas.

Hacerlo, es lo necesario

Miguel Ángel Ordaz

Durante las últimas cinco décadas y a partir de la creación del IFE, la participación ha sido parte del discurso social en el país, mismo que no ha sido bien visto si hacerlo no parte del impulso gubernamental.

Durante este lapso se promueve la democratización del país, que hasta ese momento no pasaba de ser una simulación más. Los partidos políticos han migrado de organizaciones políticas a guardas y testaferros del poder, pasando por dirigencias que actúan como dueños, oferentes de franquicias, y en los últimos tiempos en verdaderos entes burocráticos que aparecen cuando se avecinan tiempos de elección; así, a los ciudadanos, como al nopal, solo lo van a ver cuándo tiene tunas.

Son perfectos los tiempos electorales para estas visitas. El sistema político que nos cargamos y la forma tan torcida en que mutó el régimen de gobierno, permitieron que los principios democráticos de efectiva representación y actuación de los representantes se fueran despegando de la comunidad, al tiempo que la búsqueda del poder tuviera como principal motivo el poder mismo; por eso vemos el permanente reciclaje de candidatos -a pesar de su desastroso paso por otros cargos, uno como alcalde, y otro para diputado local que ya es por su tercera vez- que obedece su participación más a la consolidación de un grupo en el poder, que el uso de este en beneficio de todos nosotros los ciudadanos contribuyentes. Dejemos de solo ver, es tiempo de razonar y sobre todo de actuar, de hacer.

Mientras la representación deja mucho que desear y la democracia participativa es sujeta de manipulación, las alternativas participativas se reducen a que nosotros, los ciudadanos, la sociedad, lo hagan a través de los pocos instrumentos que van quedando en este proceso de transformación, desmantelamiento institucional, que estamos viviendo. Uno de esos instrumentos es el derecho a saber, a conocer lo que hace el gobierno, lo que deciden quienes forman y formaron parte de él. Si el “mayoriteo” tramposo y cínico de la legislatura que recién terminó en Coahuila, al servicio del ejecutivo,  no permitió entre otras cosas, que se diera cuenta precisa de los créditos contratados por el gobierno estatal durante estos tres años, no podemos esperar más para exigir nuestros derechos. Salgamos este domingo 18 de octubre a realizar un voto razonado, y preparémonos para exigir cuentas específicas al Poder Legislativo.

Cambiemos el verbo esperar por el de exigir; lo podemos hacer; empecemos este domingo con el firme propósito de no perder de vista la actuación de los servidores públicos, del uso de los recursos, de las decisiones de los órganos colegiados y del sentido del voto de quienes los integran, trátese del Congreso local, o del Cabildo. El objetivo principal de la transparencia y la rendición de cuentas es incidir en las políticas y participar en la elaboración de las políticas públicas a través del ejercicio del derecho a la información.

Ejercer este derecho implica dos obligaciones: conocerlo y aplicarlo, y conocer al sujeto de aplicación, al gobierno, a la parte del mismo que nos interese saber lo que hace.

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Elecciones en Coahuila: ¿A qué apuestan los partidos?

Patricia Vargas Bryan

En Participación Ciudadana 29 Laguna seguimos promoviendo la participación de la ciudadanía de Coahuila, especialmente en Torreón, en el proceso electoral en curso para elegir diputados locales. Como organización de la sociedad civil, hemos abrazado el objetivo de contribuir a la formación de ciudadanos activos, que observen y señalen las decisiones que impactan la vida de todos desde las instituciones de gobierno, que exijan a las autoridades el cumplimiento de sus deberes y la garantía de nuestros derechos. Asistir y votar el día de las elecciones es una parte fundamental pero no exclusiva de las responsabilidades ciudadanas en estos momentos.

En estas elecciones en particular, los partidos han apostado a la desmemoria, al desinterés y a una supuesta apatía ciudadana que tal vez calcularon con base en el altísimo porcentaje de abstención que suelen tener las elecciones de diputados especialmente. Pero las reacciones en redes sociales parecen indicar que erraron su cálculo. Nadie (salvo militantes y aplaudidores oficiales) se explican la candidatura de Eduardo Olmos, por ejemplo, exalcalde que dejó cuentas opacas y explicaciones pendientes por muchos millones a los torreonenses tras su gestión.

Cientos de usuarios en Facebook y Twitter se burlan constantemente de las propuestas absurdas y la nula experiencia profesional de muchos candidatos, demasiados candidatos al no existir alianzas entre partidos en esta contienda. Es desesperanzador que los partidos hayan arriesgado cualquier ápice de prestigio o seriedad como organizaciones para lanzarse sin escrúpulos por la mediocre cantidad de votos que necesitan para conservar sus registros: candidatas “influencers”, candidatos con plataformas abiertamente religiosas, jóvenes cuyo máximo logro ha sido “casi” ser jugador profesional de futbol…

Pero aún que sabemos que la mayoría de esos candidatos absurdos no llegará a ocupar una curul en el Congreso estatal, vale la pena preguntarnos y observar: ¿qué les ha sido ofrecido a cambio de prestarse a este espectáculo electoral? Dinero, seguramente, pero tal vez también otros puestos en la administración estatal o municipal, o incluso la promesa de un favor personal.

Lo más preocupante no son esas candidaturas. Lo que más parece insultar a la ciudadanía son las reelecciones que buscan algunos diputados en funciones que han fallado en entregar un solo resultado positivo o concreto de aquello que prometían en su anterior campaña. Ellos, los que quieren volver a representarnos, deberían de tener más alta la vara de exigencia ciudadana para pedir nuestro voto. Pero apuestan, me parece, a la falta de información que tenemos sobre su trabajo, sus funciones y por su puesto sus posiciones respecto a temas importantes que deciden omitir en sus anuncios o espectaculares.

Lo mejor que podemos hacer como ciudadanos es redoblar esfuerzos y ocupar cada día más espacios en la discusión de lo público y la política de nuestro estado. Porque “hacer política” no es sinónimo de ser funcionario, sino de tomar acciones en favor de la sociedad. Mientras sigamos regalando a partidos y candidatos la comodidad de nuestro silencio y el voto mínimo necesario para conservar sus privilegios, seguiremos frustrados elección tras elección al no ver reflejados en sus perfiles de candidatas y candidatos la capacidad y la ética que esperamos para confiarle nuestra representación.